Adiós a los búhos

Cerrar ciclos es parte de vivir y avanzar en la vida, para los paganos que vivimos todo así como en la naturaleza que se mueve de esta forma, es algo natural y común que las cosas se den así. Pero muchas veces es más fácil decirlo que entenderlo y más ponerlo en práctica con eventos que afectan nuestras vidas, uf esa es para los más fuertes y expertos y uff, créanme yo no me considero experta. A veces son los mimos ciclos los que te dicen cuando es momento de cerrarlos y no tú,  entender cuando tu controlas o ellos controlan puede ser toda una experiencia pero una vez que uno entiende mejor estos procesos y aprecia la forma en que se mueven, entiendes por qué a veces rápido no es la mejor opción.

Y así llego a los búhos, estos bellos animalitos son la última parte de un ciclo que comencé a cerrar ya hace mucho tiempo y que no es sino hasta ahora que estoy casi por concluir, espero.  Cientos de figurines de búhos de todo tamaño, material y de muchos lugares del mundo estaba ahí como testigos de tiempos que se fueron y que por diversos motivos aún no les encontraba conclusión.

Ya hace varios meses que terminó esa etapa en mi vida que se extendió innecesariamente más tiempo del debido. He aquí un buen ejemplo de cuando uno sabe que algo terminó, estas clarita que no queda de otra pero no haces nada para darle cierre debido por miedos o convencionalidades sociales. Esa falta de visión aun la estaré pagando por mucho tiempo más, pero no como ciclo no cerrado sino más bien como daño colateral. Los búhos eran la última parte de ese cierre, había que guardarlos todos, devolverlos y, aunque tenía que hacerlo desde hace tiempo y ya estaba las cajas y todo, parte del guardarlos era el miedo de enfrentar el dolor de sacarlos finalmente de mi vida y aceptar que efectivamente esa etapa terminó.

Estos procesos manuales, recoger, guardar, destruir, etc., simbolizan las ataduras que quedan en tu vida con aquello que ya terminó, tu subconsciente lo sabe, y por eso dilatas esas tareas que sabes que removerán muchos sentimientos en ti pero tarde o temprano tienes que hacerlo porque no podrás avanzar y recibir en tu vida las cosas nuevas que vienen.  Y así me armé de valor y comencé a tomar cada uno de los búhos, mirarlos con sus colores y formad y envolverlos con cuidado para que no se rompieran para comenzarlos a guardar en su caja previamente preparada para ello. Cada búho simbolizaba un recuerdo; momentos felices, periodos tristes, planes y promesas que se quedaron en el camino. Mientras guardaba cada uno aproveché para mentalmente sacarme de encima todas esas ataduras sentimentales que aún tenía con ese ciclo, y sí, esa mañana lloré mucho. Cerrar con cinta adhesiva esa caja y sacarla de mi departamento fue la última tarea física de concluir en este plano lo que evidentemente ya no es más. Esa fue la última parte de este ciclo y del duelo… Lo que sigue debe ser ahora más sencillo.

Pero saben qué? Así mismo luego de guardarlos todos los búhos y darme tiempo de sentir la pérdida por el cierre de este capítulo (eso HAY que hacerlo, dejarse sentir lo que te produce un evento) me di vuelta para ver el mueble que albergó a esos búhos durante años y ahora ese mueble vacío que me daba tanto miedo atacar para vaciarlo lo que me dice es que como él,  mi nueva vida está llena de espacio para una gran gama de nuevas posibilidades. Ya no serán búhos lo que ocupe sus estantes, serán otras cosas y la verdad no puedo esperar a ver con que se llenarán esos espacios y ende mi vida.

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