Entre Calor y Números Equivocados – Diagnóstico Autista Adulto (Asperger)

Sentada en mi carro busco afanosamente el bolígrafo, que siempre dejo ahí por cualquier cosa, mientras la fila del autobanco sigue estancada a ver si adelanto algo llenando la boleta del banco antes de tocar la ventanilla. Es casi medio día, la única hora en que puedo hacer a veces estos mandados, y el sol tropical de mi país está en su punto. Para muchos, ambas cosas de por si son un fastidio, pero, para mí además tienen varios componentes extra que lo vuelven una completa tortura. Y es que, como se imaginan, ahora con el diagnóstico entiendo que muchas cosas que me pensaba o me decían que eran tonterías y marrumancias mías eran parte de un grupo de síntomas del síndrome que, al no contar con ayuda alguna, no me quedo de otra que ver como lo superaba.

Volviendo a la fila del autobanco, me enfrento aquí con mi némesis diario, los números. Luego de sufrir en silencio por años encuentro algo de tranquilidad conociendo sobre la discalculia y medio que hago las paces con los malos ratos que me ha hecho pasar toda mi vida. El Síndrome Asperger es muy distinto en cada caso, yo personalmente aún estoy descubriendo que otras cosas presento como parte del “combo” de vivir con ello, pero la primera y más evidente fue esta. Explicado simplemente (ojo que no es así ok) la discalculia es dislexia numérica. Obvio no es solo eso, pero en esencia me hace confundir números, no poder seguir secuencias numéricas adecuadamente y también no poder realizar operaciones matemáticas correctamente a pesar de conocer el método y teorías de cómo hacerlo perfectamente. Mis profesores de matemáticas en segundo ciclo, para ser más específica, trataron de ayudarme de muchas formas pues, al ser excelente estudiante y ver el enorme esfuerzo que ponía en sus clases y más aún conocer de atrás para adelante los conceptos no entendían como no podía realizar las operaciones adecuadamente. Haber sabido que esto existía una simple adecuación me habría salvado de notes inmerecidas, burlas de mis compañeros y regaños en casa como si no pusiese de mi parte.

La discalculia puede llegar a ser muy molesta ya que no se trata de equivocarse al marcar o grabar un número en el celular sino de pagar cuentas incorrectamente y buscarme un super problema, por ejemplo. Mucho antes de saber de la discalculia me tocó hacerme de herramientas para sobrellevar el problema: separar los números en grupos, usar colores, guiones y muchas cosas más para no enredarme con los números y pagos. Con tanto número que se maneja en el diario ya se imaginan como ha sido llegar a mi edad con ello, pues agotador y estresante.

Sigo en la fila y el sol brilla con todo, afortunadamente mi auto tiene aire acondicionado y vidrios temporizados que disminuyen su asedio. Pero aun así no es suficiente para ayudarme con otro detalle legado del Asperger, el SPD por sus siglas en inglés o Trastorno de Procesamiento Sensorial. Aquí no entraré en muchos detalles del mismo ya que sus afectaciones son muy variadas y abajo colocaré un link para que lean más del tema, hablaré de mi caso específico. Y es que hasta este momento yo pensé que lo del calor, la claridad y molestias con el ruido entre muchas otras más que sentía eran tonteras mías, pues no lo eran. Ahora sé que los demás, si, tienen calor cuando hace sol, como yo, lo que ustedes quizás no sepan es que además del calorón yo siento que mi piel se quema. La sensación con la que vivo es como cuando te acercas a una barbacoa que te pega ese calor, eso es lo que siento en toda mi piel cuando hace sol, cualquier cosa arriba de 25C para ser exactos, en Panamá siempre estamos sobre 30C, ya saben por qué no salgo de día. Lo mismo pensé con mi sensibilidad con la vista y que era por el color de ojos, y en parte si, pero, es más que nada por el mismo problema del SPD ya que hasta las luces muy brillantes y las pantallas o monitores no reguladas me aturden la vista y alteran.

De mi combo más intenso de SPD, he dejado al último el sonido. Con lo escandalosa que es la gente en este país y el alto nivel de ruido que se maneja en Panamá, pues esta ha sido la peor de todos mis síntomas viviendo aquí.

Cuando de chica salieron los Walkman y aunque quería uno también realmente no me gustaba usar audífonos porque me molesta eso sobre los oídos.  Aun no me gustan los audífonos y cuando los uso para no escuchar los ruidos de la calle o que no me hablen, pongo la música super bajita. Cómo soportaba las discotecas y bares? Pues con un par de traguillos y mis amigos, listo y de todos modos era pesado para mí.

Jamás me imaginé que todas esas molestias y excentricidades que mis amigos llamaban, las vainas raras de Leizel, tuvieran una base neurológica con pies y cabeza. Me gusta compartir hoy todas estas cosas en este blog con la esperanza de que, si alguien en este proceso de búsqueda de un posible diagnóstico lo lee y le resuenan algunas de ellas sepa que no son loqueras y se animen quizás a buscar un diagnóstico.

Este viaje de descubrimiento ha sido entre cómico, recordando eventos y cosas jocosas que por esta condición me han pasado, y triste por otras donde el no entender qué pasaba a mi alrededor me colocó en situaciones potencialmente muy peligrosas.

Si quieres saber más de la discalculia o del SPD, te invito a los links al pie de esta nota.

SPD: https://youtu.be/6O6Cm0WxEZA ; https://youtu.be/LAzw-Af_MnA

Discalculia: https://www.youtube.com/watch?v=PnYsV2x0I2w ; https://youtu.be/E0Vo_6sky4M

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