TEA x 2, Vivir Con Alguien Como Yo – Diagnóstico Autista Adulto (Asperger)

Compartir la vida con alguien es una presión social. Nos venden la idea que no se debe estar solo, que hay que tener amigos, pareja, casarse, tener hijos; siempre estar con alguien nunca uno solo basta.  Si ya de por si estar en el espectro supone algo de problemas en relacionarse con otros, esta concepción social no nos ayuda para nada.

No es que uno le guste estar solo por siempre, pero los TEA tendemos a ser más centrados en nosotros mismos, el tiempo que estamos con nuestros pensamientos y somos muy celosos del espacio personal. En mi caso, aunque no sentía que estaba mal teniendo pocos amigos o estando sola, siempre estaba esa presión del amiguito, el noviecito etc.

No se me daba natural lo de los noviecitos de escuela, primero porque nadie me atraía a ese punto (ese tema quizás lo toque otro día si me animo) y segundo porque se me hacía y hace aún muy molesto alguien que se meta en lo que hago, donde voy y con quien.  Antes del diagnóstico estaba convencida que era porque tenía una mala personalidad, era mandona, rara o que se yo. Eso me hacía sentir mal porque hasta hace poco jure que algo estaba muy mal conmigo como persona.

Con los años finalmente me casé, siempre quise formar una familia mía y llegue a pensar que ello sería imposible, la siempre solitaria que nadie elegía al fin se casó. Sin embargo, no me fue nada bien, mi esposo un altamente neurotípico simplemente quería que fuese alguien que no podía. Nunca pude encajar en el rol de la esposa clásica de mi país. Por más que trataba, yo pensaba de otra forma y sus conversaciones de las otras esposas me aburrían en extremo.

Mi forma de vestir no era lo suficientemente de moda pues me gusta estar cómoda en zapatillas y jeans, siempre quedaba despeinada al final de las reuniones y mi maquillaje era casi inexistente por las alergias.  Lo más duro es que él parecía que gustaba más estar con amigos que el tiempo de casa y familia, ese era nulo. Tiempo que siempre sentí era el más importante para hacer la relación más fuerte de familia, eso no le importó. Por supuesto, a los años nos separamos pues ya no soportaba más el teatro de tratar de ser alguien que no era. Por mucho tiempo me culpe de no ser lo suficiente mente normal, buena o apta para lo que conlleva ser una persona en el mundo, que equivocada estaba.

Luego de la separación y divorcio conocí a la persona con la que hoy comparto mi vida, por ahora. No es mi pareja, amante ni nada de esas cosas, lo digo con el desprecio de quien se dio cuenta que la sociedad siempre daña lo más bonito encajonándolo en nociones románticas absurdas. El es quien me acompaña por la vida en esta etapa, y él es también TEA.

Es como cuando vives en un país que no es el tuyo, el idioma lo conoces y hasta lo hablas, pero pierdes cosas en la traducción, no hay esa conexión completa, las costumbres están bien, pero no te cuadran del todo y de repente regresas a tu casa y todo embona. Así fue encontrarlo a él, de repente me di cuenta que hablamos el mismo idioma, entendemos todo de la misma forma. Complementamos nuestro día a día bien sin dramas de ningún tipo y todo transcurre en paz y armonía. Seguro van a decir que eso es porque “encontré la persona correcta”, sí, pero no es solo es que sea la correcta si no la que es como yo porque he conocido gente que está bien, pero nunca me entendían del todo.

Muchos TEA ya adultos encuentra más sencillo convivir con otros como ellos porque no hay que explicar más de cuatro cosas de lo que nos ocurre en el día a día. Ojo, que otros se emparejan con no TEA pero si es un esfuerzo de trabajo de pareja esas relaciones, creo que no encontré nunca a nadie que tuviera dispuesto a ese nivel de compromiso conmigo o quisiera entenderme, yo era siempre la más dispuesta. Quizás ahora que sé que estoy en el espectro cambiarían las cosas pues esta faceta estable y feliz de mi vida no durará siempre, pero por ahora no necesito pensar en ello.

Lo más valioso del saber que soy TEA es que cuando este momento de mi vida cambie y mi TEA compañero se vaya a estudiar lejos en su nueva etapa de vida, ya no sentiré que estar sola es un fracaso porque sé que es que soy así, me gusta mi espacio y me cuidaré más de no aceptar a quien que sea en mi vida solo por compromiso social.

Vivir con un TEA ha sido lo mejor que me ha pasado a mi hija y a mí, eso es un estándar de convivencia sana y felicidad que no volveré a comprometer nunca. Quien sabe la siguiente vez haya romanticismo incluido en el paquete. Pequeños pasos a la vez.

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