Lo Bueno de los Malos Trabajos – Diagnóstico Autista Adulto (Asperger)

A medida que sigue pasando el tiempo, me hago más familiar con mi diagnóstico y convivo por medio del internet con otras valientes chicas autistas del mundo como yo, aprendo montones de mi como persona autista, de mi pasado y como mis experiencias me han ido forjando en la persona que soy ahora y como muchas situaciones de mi carrera profesional tuvieron mucho que ver con mi autismo y la profesional que soy.

Se estima que mundialmente un 66% de los adultos autistas no tiene empleo y ello se debe a múltiples factores como: el ambiente de trabajo (sobre estímulos sensoriales, rutinas de trabajo absurdas, acoso laboral, etc.), trabas en el proceso de entrevistas (la persona no mira directo al entrevistador, muy callados, etc.), poca identificación de los nichos de especialidad, poca preparación vocacional (no hay experiencia previa de trabajo), entre otros.

Leyendo conversaciones de mis hermanas autistas muchas no pueden manejar el ambiente de las oficinas o las personas y sus terribles maneras para con ellas hasta que una frustrada y triste pregunto al grupo: ¿cómo podía hacer para saber en qué era buena ella?

A lo que otra chica le dijo: Hay que probar muchos malos trabajos hasta ver en qué lugar te sientes mejor y que tipo de trabajo puedes hacer. Toca aguantarse!

La diferencia en pensamiento y acción con los trabajos entre autistas veo que viene ya que en muchos países hay ayudas económicas para desempleados o diagnosticados con ciertas afectaciones así que, aunque no tengan mucho dinero con esas ayudas, pueden vivir relativamente bien y no hay presión de buscar empleos. En mi país si no trabajas eres pobre y punto. No comes, no te vistes, vives en el barrio más pobre y peligroso así que trabajas o trabajas enfermo o no. Esta es una presión mental injusta totalmente pero es como son las cosas en mi país y que vamos a hacer.

Pero volviendo al tema de los trabajos, yo tengo empleo desde que soy mayor de edad, ya tengo 44 años así que he pasado por toda clase de trabajos, muchos verdaderamente horribles y sensorialmente aberrantes para un autista. Ahora entiendo por qué renuncié a varios y me fui, todos por una razón relativa a mi autismo, ahora lo entiendo y me siento mejor pues pensé que simplemente no daba la talla.

Uno de esos trabajos malos que tuve fue en una naviera, a pesar que tenía el espacio para mi sola en recepción y nadie llegaba ahí nunca a fregar paciencia, no podía salir al baño sin que me sustituyeran y no tenía breaks encima pagaban muy poco. El trabajo en si era fácil pero aburrido y la falta de movilidad me estresaba, me fui por más dinero.

Otro trabajo horrible solo me daba 30 min de almuerzo en un espacio asqueroso y debía trabajar sábados hasta las 2PM, neo esclavismo total pero ahí dure ya que estaba consciente que estaba ganando experiencia en mi carrera y me lo aguantaba.

Más adelante otro de esos trabajos fatales fue en una publicitaria, aquí estoy clara que el enmascarar fue la razón principal para irme. Esa vida es demasiado hipócrita y llevar la máscara autista a ese nivel simplemente me acabó. Eso y las largas horas que no me dejaban terminar mi maestría, me fui de ahí para terminar de estudiar.

Peor y más magistral de los trabajos malos fue en una empresa de tecnología donde toda la familia dueña estaba bien locos todos, pero de mala manera. La que sería mi jefa, una de las hijas de la dueña, tenía “problemas” con los ruidos, ni yo que soy autista estaba así de zafada. Una vez sonó el teléfono del escritorio y se agarró la cabeza como si le taladraran el cráneo y mandó bajar el tono cuando ya ni se escuchaba. Encima tenía obsesión por los modulares de la oficina nuevos que habían comprado. Compraron unos todos caros y ni el agua podía uno poner sobre ellos, no entendí entonces para que ponerlos. La lista de locuras que vi ahí mientras estuve no tiene nombre, pero mi estrés y ansiedad eran horribles. ¡Renuncié y me fui en una semana, mi record!

Así dando tumbos llegue a mí y trabajo actual que, para una autista, no era el ideal, pero me ayudo a desarrollar mi mejor versión profesional. Hoy a pesar que esa compañía vendió mi departamento puedo decir que llevo 15 años de trabajo y contando con sus altas y bajas y 10 de hacer lo que actualmente hago, encontré mi nicho.

Los autistas somos excelentes trabajadores, súper dedicados, fieles a las empresas y, sobre todo, MUY enfocados.  Nosotros no perdemos tiempo socializando ni en habladera, lo siento, es la pura verdad. Muchas de mis amigas autistas dicen lo mismo: voy al trabajo a trabajar y no me gusta que me interrumpan. Yo pienso igual, en el trabajo se trabaja y tienen compañeros; afuera se tienen los amigos.

Cada vez más empresas empiezan a ver el potencial de nuestra gente como colaboradores en las empresas vs las adecuaciones (luz, ruido y demás) que se deben hacer en muchos casos para poder que trabajemos más tranquilos pero felices. Hoy recuerdo esas experiencias malas y aunque también tengo buenos recuerdos, me hacen apreciar donde estoy ahora y seguir adelante, aunque agarre rabias. ¡Podría ser peor!

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