Hay que hablar de lo malo también – Diagnóstico Autista Adulto (Asperger)

Sé que hace algunas semanas postee en la página de Facebook que estaba en hiatus del blog, y era la verdad en ese momento y aun hoy. Mi idea era descansar hasta marzo y retomar la escritura, que me da mucha estabilidad en un mar de inciertos. Mi plan tenía las mejores intenciones, no solo por mi, si no para reorganizar muchas cosas en el blog si no también de mi vida en general pero, las cosas muchas veces no salen como uno planea.

No quería iniciar este año escribiendo cosas tristes ni negativas, pero a veces hace falta dejar salir estas cosas para poder avanzar o en mi caso escribirlas. Entre más tiempo pasaba más evidente era el “elefante rosado en la sala”, y a pesar de mis intentos de no verlo cada día era más y más grande.

Desde chica y no sé si por mi autismo yo elegia no ver estos elefantes con la auto excusa de convencerme que “todo estaba bien” y que era mejor hacerme de la vista gorda para ser feliz y que no debía ponerme necia o exigente, así lo veía y veo todo yo.  Adelantemos treinta y tantos años y con esa misma excusa pase por alto abusos en mis relaciones y mi matrimonio, pase por alto otras cosas en mi infancia, pase por alto que mi roca actual en realidad no me quería ni querría nunca y estoy pasando por alto que padezco depresión.

No me quería admitir nada de esto, luego de cargar con tanta cosa haciéndome fuerte por mi hija no me quise dar tiempo ni de pensar que tendría que lidiar con algo más para rematar, así que lo tiré en la parte de atrás de mi armario metal, puse mi mejor sonrisa y seguí junto con todas las otras fachadas que me autoconstruí en mi mente para compensar todo lo que me faltaba hace años.

Tonta yo que no consideré que hasta las mejores construcciones fallan, que todo se descubre y vuelven a su cauce y no tenía nada para amortiguar el golpe, nada. Cuando la realidad finalmente me alcanzó, la realidad que no tengo a nadie a mi lado, realidad de que nadie me elige nunca a mí, realidad que tengo depresión, no pude más y estallé. Sigo recogiendo los pedazos de una verdad muy triste que no pensé enfrentar a esta edad en realidad de hace 10 años al menos pero así es.

Me aterra que mi médico no me tome en serio y no me ayude, hoy voy decidida a su consulta a pedir ayuda. En muchos países cuando aun se es funcional no toman en serio tu estado o que tengas depresión. Yo soy autista y enmascaro muy bien lo que llevo dentro, es automático y dejarlo salir en público va a ser muy difícil pero ya no doy más, necesito ayuda porque ahora que me he permitido sentir todo esto que he escondido en ese armario por años y años, sé que sola no puedo manejarlo.

Sé que al leer esto muchos neurotípicos no me entenderán, “búscate a alguien y ya” dicen, si claro, nunca ha sido eso fácil y ya.  Si fuese fácil no tendría años en esta situación de soledad e inventándome cosas que no existen, viviendo relaciones solo en mi mente. Para un autista es muy complejo conectar, las personas saben de algún modo que algo es diferente y se alejan, ahora lo entiendo por qué mientras mis amigas tenían muchos pretendientes de mí solo se hacían mis amigos para llegarle a ellas.  Cuando uno no entiende las claves sociales no sabes cómo conectar con otros, uno se es vulnerable también a abusos, como lo he sido toda mi vida de personas que explotan la ingenuidad de uno.

No es buscar y ya es que se a lo que me expongo, y, en este estado esa es la peor recomendación.  Igual en este punto de mi vida yo estoy clara que no entiendo a la gente, la gente no me entiende a mi y si un igual a mí no me quiso, ¿qué esperanza tengo yocon los de allá que siempre me han rechazado?

En este momento solo puedo trabajar en mí para mejorarme, rogar que me escuchen y atiendan medicamente, lo demás puede esperar.  No debo vivir con este peso encima cargándolo sin ayuda profesional que es la única que tengo a mano.  Solo deséenme suerte que así sea y reciba la asistencia que necesito. Siento mucho bajonearlos así hoy. Dentro de todo he tratado de ver todo con lógica, analizando cómo me siento y qué siento lo mejor posible, viendo las señales como síntomas, eso hacemos bien muchos autistas al no comprender lo que pasa o sentimos, peor si no tenemos ya plan o asidero aí como estoy ahora. Los cambios no se nos dan bien aun sabiendo que vienen, no esperaba despertar de la burbuja así ni ahora.

Cierro remitiéndome a mi artículo llamado “Sanar” del 30 de diciembre y los 5 puntos finales, los sigo aplicando para mí. Lastimosamente también tenía razón al decir que no me faltaba ya ninguna decepción más, la tomé terriblemente mal, no sé cuánto tiempo dure este dolor tan horrible solo espero superarlo y que escribirlo me ayude.

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