La Gran Sombra

No necesito decir que llevo muchísimo tiempo lejos del blog, las razones son muchas, trabajo, familia, pero, la más fuerte de todas era mi salud, mi salud mental.  Yo he escrito muchas veces que en este blog hay de todo, pero durante meses las únicas cosas que se me ocurría escribir eran temas tristes y muy sombríos, algo estaba muy mal conmigo.

Por meses noté que mi personalidad ya no era la misma y que, aunque había realizado grandes avances personales en mi caminar por la vida me sentía como en medio de una niebla densa, como que no avanzaba, no me daba cuenta de que una gran sombra me seguía y cada día se hacia más grande y pesada, esa sombra era depresión.

Muchas personas usan, como si fuese una gracia, esta palabra a la ligera para decir que están tristes o que no se encuentran bien. Nunca había pensado que yo podría experimentar algo como esto. Me había hecho la errónea idea que era una mujer indestructible con una mente resiliente en extremo, lo cual no es mentira. Sin embargo, el peso de los años de problemas, responsabilidades, desazones, decepciones y demás llega un momento que tumban hasta a la persona más fuerte.

Como en mi caso, yo seguía con mi vida y el día a día, que me imaginaria yo que lo que me estaba atacando y haciendo cada vez más pesado todo era ello.  Yo le achacaba todo al cansancio autista, pero era más que ello, mucho más y no quería darme cuenta.

Mi punto crítico llegó un día en un almuerzo familiar donde explote en llanto por una tontería, ya mi mente no podía con más. Trabajaba como robotizada, pasaba los días sin decir casi nada, haciendo todo como una zombi, no tenía ganas de nada, los fines de semana solo veía videos, había llegado a un punto muy bajo y no veía salida posible. Por supuesto en casa con todos la situación era terrible y tensa haciendo todo en mi cabeza más terrible.

Con lo poco de lucidez que digo yo que me quedaba investigue y me pude dar cuenta que lo que me pasaba era una depresión funcional. No entraré en detalles médicos, no es la idea, en mi caso fue eso y con algo de recelo en mi siguiente cita con mi médico de cabecera le conté todo, cómo me sentía y qué pasaba, gracias a los dioses lo hice pues enseguida me hizo las referencias que requería, siquiatría.

Han pasado dos meses desde que inicié mi tratamiento con antidepresivos y ansiolíticos, combinado con sesiones de terapia psicológica. Hoy viendo como estoy y siento me doy cuenta de lo MUY mal que estaba y no puedo creer que por el estigma que hay sobre las afectaciones mentales, casi no pido ayuda para mí.  Cuanto de mi tiempo se pasó mientras no recibía ayuda, cuantas cosas hermosas dejé de ver por esa sombra que todo lo ocultaba y hacia ver mil veces más terrible de lo que era.

Mi vida sigue siendo imperfecta y llena de problemas que sigo enfrentando día con día algunos hasta culpa de no haber sido atendidos mientras estaba deprimida ahí vamos, pero mi actitud es de la Leizel de antes, fuerte y decidida. Así como le llaman a la presión alta el asesino silencioso pues para mi la Depresión debe dársele el mismo trato, por que acaba con tu visa de otra forma y como es lento y silente no te das ni cuenta hasta que ya estás en el fondo y, con lo mal que se mira en muchos países aquello de las afectaciones mentales la gente no pide ayuda, se lo aguanta y destruyen su vida habiendo salida.

Si crees que tienes depresión, habla con tu medico o alguien que te escuche, no lo dejes para mañana es mejor estar seguro que aguantarse por miedo al qué dirán.